El período de celo nos indica que nuestra perra podría reproducirse si nosotros la dejásemos, es decir, ya está físicamente preparada para ser mamá. En las razas de tamaño pequeño el primer celo se manifiesta entre los 6 y los 8 meses de edad . En razas chicas se recomienda esperar hasta el año de edad para planificar un apareamiento ( 2º o 3º celo)  la hembra debe completar su período de crecimiento antes de enfrentar un embarazo.Si una hembra quedará antes de su completo desarrollo embarazada el cuerpo debe postergarel crecimiento y el desarrollo para ocuparse enteramente a la futura camada lo que traería complicaciones para ambas partes.

Por otra parte la FCI no acepta reproductores menores de un año de edad.

El ciclo sexual de la perra se divide en tres partes y es necesario distinguir cada una de ellas si queremos cruzar a nuestra perra:

  • El poestro: Dura entre 7 y 10 días. En esta fase se hincha la vulva y existen pérdidas sanguinolentas y aunque la hembra atrae machos, rechaza la monta o actividad sexual.
  • El estro: Dura entre 5 y 15 días. En este período la hembra acepta al macho. Se produce la ovulación, la vulva sigue hinchada pero disminuyen las pérdidas de sangre.
  • El metaestro: Dura entre 110 a 140 días y está marcado por el rechazo de una nueva monta. Este período corresponde al de gestación, parto y lactancia en las perras que ya se han apareado.
  • El anestro: Su duración es variable y corresponde al período de descanso sexual.

El acoplamiento debería realizarse durante el estro y más precisamente durante la ovulación (entre el 8 y 15 día).

Es importante anotar la fecha del primer celo de la perra, de esta forma sabremos cuánto durará el ciclo en próximas ocasiones. Un ciclo normal puede durar de 5 a 10 meses según las razas, y debe ser constante. Es normal que los períodos se adelanten o retrasen en el caso de algunas hembras. Por ejemplo: las perras viejas a veces presentan un ciclo más espaciado o irregular pero nunca dejan de tenerlo, y las perras salvajes sólo presentan el ciclo una vez por año.

Síntomas:

El comportamiento de la perra puede parecer extraño, orina más que de costumbre, parece ansiosa y no reacciona a las caricias del dueño. Es importante tranquilizarla. Es normal que las mamas, ya desarrolladas, alcancen su tamaño adulto, que la vulva se hinche y que en sus bordes aparezcan manchas de sangre claras.

  • Hay que dejar al menos dos ciclos estrales antes de cruzar a nuestra mascota.
  • Para evitar tener un ejército de machos tras la valla de nuestro jardín o tras nuestro portal o puerta, es fundamental que, a la hora de sacar a nuestra perra a orinar, lo hagamos llevándola al lugar en brazos  (para que sea inaccesible para machos) y luego cargarla nuevamente para volver a casa, de forma que a los perros machos les costará un poco más seguir el rastro.
  • Bajo ningún concepto hay que dejar suelta a la hembra ya que puede irse en busca de un macho.
  • Si sucede que macho y hembra se acoplan nunca se deben separar (tras el acto sexual quedan enganchados por lo menos 15 minutos). Si se les intenta soltar a la fuerza podríamos ocasionarles lesiones severas.
  • Las perras pueden tener cachorros incluso de viejas (el ciclo continua hasta edad muy avanzada), pero las riesgos pueden ser mortales.
  • La hembra decide cuándo y con quién se cruza y por lo general escoge al macho que conozca, no al que al dueño se le antoje.
  • La hembra justo antes de la ovulación se vuelve más juguetona, para exigir la atención del macho.
  • La hembra estará lista para cruzarse cuando permanezca quieta y retire su cola para mostrar su vulva al macho (solo hará esto cuando ya haya ovulado).
  • Si macho y hembra comparten la casa es saludable para el macho apartarlo para que no se vuelva loco de amor (y nos vuelva locos por el ruido a nosotros) si no tenemos decida la cruza, la casa de un conocido o un buen hotel canino es un espléndido lugar en donde seguro encontrará paz.También la convivencia macho y hembra puede asexuar al macho y si queremos una cruza quizá no se produzca por el acostumbramiento del macho a la presencia y olores de la perra; por lo que también se recomienda una separación en estos casos para juntarlos para la cruza con más interes.

El celo atípico

Impuberismo: la perra nunca ha tenido un ciclo sexual en este caso se notarán síntomas evidentes como enanismo, delgadez, trastornos cutáneos.

Hiposexualidad: la perra tiene ciclos sexuales pero se hacen cada vez más tenues y hasta ausentes. La obesidad es uno de sus principales síntomas. En este caso la perra suele ser infértil.

Hipersexualidad: es muy raro que se presente, se produce un acortamiento del intervalo entre los estros. La hembra es infértil y presenta trastornos del comportamiento.

Retraso

Es razonable consultar al veterinario cuando la perra tiene más de 1 año en razas pequeñas.Es importante saber si el retraso va acompañado de un problema real de esterilidad o si se puede corregir médicamente.

Como todo ser en el mundo, el único propósito que hay cuando se es adulto es la reproducción del mismo. Centrándonos en los perros la función de un macho es únicamente la de inseminar cuantas más hembras mejor, pues él no participa en la cría de los cachorros ni se une a la hembra para toda la vida formando una familia como sí pasa por ejemplo con los seres humanos.

Servicio

Antes que todo hay que asegurarse que los perros a cruzar estan sanos y es por eso que existen una serie de estudios de sangre para evitar las enfermedades de trasmision sexual .Cuidemoslos

Entonces para saber si una hembra entra en celo o no sólo hay que observarla, pues comenzará hinchándosele la vagina y poco después comenzará a segregar un poco de sangraza. Su primer celo es entre los 6 y 24 meses de edad según la raza, y después de ese primer celo cada 5 ó 8 meses, fuera del tiempo en el que la hembra permanece en celo no acepta relaciones sexuales de ningún macho.

De este modo cuando las perras entran en celo, aceptan de manera instintiva al macho sin mayor resistencia, estén dónde estén. Sin embargo, hay machos si están demasiado excitados, se inhibirán si tienen que dar rienda suelta a sus necesidades fisiológicas en un territorio que no consideran "suyo". Esto se explica a través de los instintos más primitivos, propios de sus parientes lobos. Debido a esta conducta, lo ideal a la hora de montar una hembra es llevarla al territorio del macho, para que sea él quien domine la situación. Algunas hembras llegan a ser más dominantes que el macho, y no aceptarán la monta incluso estando en su territorio. En estos casos en los que la hembra resulta ser más dominante, no hay que obligarlos a una monta forzada, ya que el estrés producido en la perra podría provocar que jamás quiera volver a aparearse con otro macho, e incluso el efecto fisiológico producido por esta "violación" puede producir una reabsorción de los embriones, con lo que la perra no produciría ninguna camada.

PROCESO DE LA MONTA

El momento de "monta" o apareamiento está formado por una serie de eventos que llevan cierto orden, los cuales son:

  1. Los ejemplares a aparearse comienzan a olerse con la finalidad de identificarse.

  2. Una vez presentados, ambos moverán la cola con especial interés (como si les diera gusto verse y estar ahí), siendo el macho el más interesado.

  3. La hembra iniciará un tipo de jugueteo con el macho a fin de sentirse más cómoda y a gusto.

  4. Es importante darles tiempo a los ejemplares de que socialicen el tiempo necesario a fin de evitar peleas entre ellos. Durante este periodo se notara como el macho hará alarde de sus métodos de conquista (olerá el hocico y las orejas de la hembra al mismo tiempo que las lame; así como el área genital -vulva y parte trasera- con el objetivo de estimularla a la monta).

  5. Una vez que estén en confianza, el macho intentará montarla en repetidas ocasiones hasta que la hembra lo permita (es importante que el macho no sea demasiado pesado para evitar que la hembra se siente cada vez que intenta montarla).

  6. Cuando la hembra accede a la monta el macho iniciará una serie de movimientos, para después girar sobre ella y quedar en posición contraria unido a ella. A esto mucha gente le llama "quedarse pegados". No se quedan pegados, lo que ocurre es que en el pene del macho existe un bulbo que al momento de aparearse aumenta su tamaño debido al llenado de sangre y favorece la cópula. Este evento puede variar en cuanto a duración de tiempo de 15 a 30 minutos, es importante que cuando se de, ambos se encuentren en un lugar tranquilo para ayudarles a evitar el estrés o que se separen antes de terminar la cópula (como suele ocurrir entre los perros callejeros, donde la hembra y el macho que se cruzan son presionados por los otros machos que también esperan aparearse o por las personas que presencian la cópula). Durante una separación brusca, el pene del macho podría fracturarse, ya que en su interior presenta un hueso denominado "hueso peneano". Es en este momento donde el macho fecunda a la hembra, ya que por estímulos de temperatura y presión por parte de la hembra, estimulan al macho a eyacular. En este momento el bulbo del pene comienza a regresar a su tamaño normal.

  7. Una vez terminada la cópula y que ambos se separan, comienza el evento del aseo, ya que tanto como la hembra como el macho se lamen sus genitales.

CUANTAS VECES DEBEN CRUZARSE EN UN CELO

Más que del número depende del momento, es decir: La ovulación de la perra dura apenas unas horas y no es fácil de detectar, pues al contrario de lo que ocurre con la mujer, los cambios hormonales que la inducen comienzan muchos días antes y duran muchos más. Es por esta razón que no existen hasta el momento métodos disponibles para determinar con absoluta certeza cuál es el "momento ideal" para cruzar a las hembras. Por eso y para asegurar la fecundación (o por lo menos para que "por intentarlo no quede") es por lo que se opta por realizar varias monas a lo largo del tiempo en el que, instintivamente, la perra acepta macho, confiando en que así se pueda producir alguna de estas cubriciones en el tiempo perfecto. Lo ideal sería que se produzcan dos montas (como mínimo) en un plazo de 48 horas.

Otro factor que se debe tener muy en cuenta es la calidad y la motilidad del semen; si es óptimo, perdurará en condiciones adecuadas para la fecundación varias horas e incluso varios días una vez dentro de la vagina o el útero de la perra, lo que explica que muchas veces haya "supuestos" retrasos de hasta 8 o 10 días en el nacimiento de los cachorros, con respecto a la fecha en que se realizaron las montas. Este retardo no se debe a que la perra sea "rara" o los cachorros nazcan "tarde" o "creciditos", sino que la fecundación no tuvo lugar en el momento en cuestión sino algunos días más tarde... así de simple.

ANTES DE LA MONTA PARA LA HEMBRA

  • Si es primeriza se recomienda que se aparee con un macho experimentado.
  • Si la hembra está demasiado consentida no espere que se cruce al primer intento, ya que en algunas ocasiones son más agresivas por el entorno tan protector que se creó en ellas.
  • Nunca obligue a una hembra a aparearse (en algunos casos las amarran, les ponen bozal y las sujetan) y esto es el equivalente a una violación.
  • Si usted va a destinar a la hembra a reproducción, elija posibles candidatos desde antes para presentarlos con la hembra y que sea ella la que elija al más adecuado.
  • Algunas veces, no todos los machos coquetean con las hembras antes de montarlas, hay algunos que incluso agreden a la hembra a fin de que está ceda a la monta. Si es el caso, le recomiendo que busque otro candidato ya que podría tratarse de un perro demasiado agresivo y peligroso.

NOTAS DE INTERES ANTES DE LA MONTA PARA EL MACHO

  • Si es primerizo busque una hembra experimentada.
  • Enséñele a socializar desde chico con las hembras (algunos machos que nunca socializaron con hembras siendo jóvenes les tienen miedo).
  • Si usted nota que la hembra es agresiva, ni lo intente, retire a su macho y busque otra (podría ocasionarle temor a las hembras).


LA INSEMINACIÓN

El Pug es  una raza braquicefálica y se ahogan con mucha facilidad. El macho se agita y comienza a segregar abundante cantidad de saliva que puede llegar a ahogarlo. A esto se suma también el peso y la falta de cintura de las perras que llevan a que consultemos sobre la inseminación artificial sobre todo en verano.

En la actualidad la monta natural esta quedando en desuso en favor a ala inseminación artificial, este método que es entendido como más  limpio y cómodo tiene el inconveniente de privar a nuestros animales de sus funciones instintivas y placenteras ; suprimiendo mecanismos hormonales que influyen ene l objetivo del embarazo. Pero priorizando la salud de nuestras mascotas , hay que tener en cuenta los tantos problemas que presentan los perros con la estructura fisiologica de un carlino aunque llegar a la desición de una inseminación también implica analizar otras cosas en juego .

La técnica de inseminación artificial permite que hembras dominantes que no aceptan al macho puedan también conocer la maternidad. El porcentaje de éxito es superior al 95%.

En su vida libre y natural, los mamíferos se reproducen mediante la monta de la hembra por parte del macho. Pero cuando el ser humano interviene, las cosas pueden cambiar, para bien o para mal.


Factores que impiden el apareamiento normal: Psicológicos y físicos

 

Psicológicos: La mayoría de los perros saben instintivamente realizar la cópula, aunque en algunos casos sean incapaces debido a:

  • Diferencias en las experiencias sexual; un macho experimentado puede asustar a una hembra que realiza su primer apareamiento o al contrario.
  • Falta de familiaridad con el lugar; como el macho es el que realiza el papel más activo en la cópula, es aconsejable trasladar a la hembra a donde se encuentra el macho.
  • Hembras excesivamente “humanizadas” que en rara ocasiones ven perros y manifiestan rechazo a la aproximación de estos.

Físicos: Perros con musculares u óseas excesivamente pesadas, etc.

En el caso de que la monta natural no se pueda realizar, debemos recurrir a la inseminación artificial.

 

La inseminación artificial (IA) se define como la transferencia de espermatozoides del macho a la hembra por medios diferentes al servicio natural. Esta biotecnología puede ser de moderada o alta complejidad, y de bajo o mediano costo, según la técnica y el tipo de semen utilizado (fresco, refrigerado, o congelado).

Existen diversas razones por las cuales se recurre a la IA con semen fresco, entre ellas podemos mencionar:

  • Perros de carácter agresivo
  • Perros de muy buena calidad genética pero incapaces de montar por enfermedades musculares, artritis, defectos de conformación adquiridos, problemas de conducta como inexperiencia, timidez, apatía o aversión hacia la hembra, incapacidad de la hembra de dejarse montar, entre otros.

El estado de salud y nutrición de los reproductores, así como el manejo del momento de inseminación, semen utilizado y técnica de inseminación determinan en gran medida el éxito o el fracaso de la IA. Este breve artículo intenta rever los conocimientos de la IA vaginal con semen fresco en los caninos.


Obtención del semen

Previo a la toma de muestra se recomienda limpiar la zona prepucial y abdominal, siendo adecuado en perros de pelo largo cortar el pelo de la región. En los caninos usualmente el semen es recolectado por masturbación sobre un piso no resbaladizo. A fin de facilitar la eyaculación resulta de utilidad contar con la presencia de una hembra en celo, o en su defecto, una perra a la cual se le aplica tópicamente en la región perineal feromonas sintéticas (metil-p-hidrobenzoato) o un hisopo impregnado de descargas vulvares de una perra en celo.

Es importante la presencia del menor número de personas posibles a fin de reducir el estrés y distracciones externas del macho al momento de la extracción.

 

Si el Profesional es diestro, se colocará a la izquierda del reproductor. Luego de realizar una estimulación leve del bulbo del pene mediante masaje suave a través del prepucio, procederá rápidamente, y antes que se produzca una erección total, a correr el prepucio por detrás del bulbo del pene. Si esto no fuera posible, la presión del bulbo ingurgitado presionaría contra el prepucio ocasionando dolor e impidiendo la total erección y posterior eyaculación del animal. Una vez retirado el prepucio se realiza una presión sostenida en caudal del bulbo. La primer fracción que el animal eyacula es la preespermática, carente de espermatozoides y de muy escaso volumen. Le sigue la fracción espermática, rica en espermatozoides y fracción que se colecta en su totalidad cuando se desea realizar la inseminación artificial. En ocasiones es de utilidad realizar presión pulsátil sobre proceso uretral para facilitar la eyaculación en animales no entrenados.

Luego de la fracción espermática comienzan movimientos pulsátiles de la uretra. En este momento comienza a eyacular la tercera fracción o fracción prostática, nuevamente carente de espermatozoides. En este momento el pene se gira 180 º hacia atrás, simulando la posición tomada en el servicio natural (abotonamiento). De la fracción prostática se colecta solo la cantidad suficiente para asegurar la recogida de toda la segunda fracción o fracción espermática. Una vez concluida la colección del semen, se controla la reintroducción normal del pene en el prepucio.


Características del semen

Varios espermogramas del reproductor, realizados algunas semanas previas a la IA, deben ser evaluados. El espermograma considera las características macro-microscópicas del semen eyaculado, y orienta sobre las posibilidades de éxito de la IA en lo que respecta al semental, y ayuda asimismo a la elección de la técnica de IA.

Asimismo, e inmediatamente previo a la IA, es de utilidad observar rápidamente al microscopio óptico una gota del semen. Este procedimiento asegura que el semen a inseminar contiene la fracción espermática, y orienta sobre su calidad en cuanto a la motilidad y vitalidad de los espermatozoides.

 

Momento de inseminación 

La IA debe ser realizada en el momento adecuado para que los espermatozoides puedan interelacionar con óvulos maduros capaces de ser fecundados. Existen distintos métodos para determinar el momento de la IA con distinta eficacia, practicidad, exactitud y costo de los mismos.

Las particularidades fisiológicas de los caninos dificultan la estimación del momento de mayor fertilidad de la hembra sin el uso de métodos complementarios. Los días del ciclo estral, las características de la descarga vulvar y la conducta del macho son métodos muy subjetivos y con alto índice de error. Siendo la combinación del comportamiento de la hembra, con la vaginoscopía, la citología vaginal y las determinaciones hormonales los de mayor confiabilidad.

En los caninos la duración del proestro es variable, pudiendo oscilar entre 2 y 25 días. La ovulación ocurre aproximadamente 48 horas luego de ocurrido el pico preovulatorio de hormona luteinizante (LH), al inicio del estro. La posterior maduración del ovocito requiere aproximadamente 2 días. Si bien la hembra suele aceptar al macho sólo durante su periodo fértil, frecuentemente también lo acepta durante periodos no fértiles. Debido a esto es que por sí sólo la observación de la conducta no es un buen indicador. Debido a la elevación de la estrogenemia en el proestro, el número de capas celulares del epitelio vaginal aumenta. Este hecho hace que las células luminales se alejen de la irrigación sanguínea evolucionando hacia la muerte. Este fenómeno puede visualizarse claramente en extendidos vaginales seriados los cuales, junto con la imagen vaginoscópica, pueden orientar al comienzo del estro. Sin embargo no se puede identificar exactamente el momento de mayor fertilidad de la hembra. El dosaje de progesterona sérica hace posible determinar el momento de la ovulación a través de la estimación indirecta del pico de LH. Los óvulos son capaces de ser fecundados durante 4 o 5 días, periodo en el cual se realiza la IA.

 

Fuente: Club Pug Argentina