Otra posibilidad es que el nombre derive de la palabra latina pugnus, que significa «puño», ya que había gente que pensaba que la cara del Pug se parecía a un puño cerrado. La palabra «pug» o «pugge» era también un término cariñoso, aunque puede que también derivara de «Puck», lo que evoca imágenes shakesperianas de una cara traviesa.
En algunos países europeos, el Pug sigue siendo conocido con el nombre de «Mops», que procede de la palabra holandesa Mopshund. El verbo mopperen significa «refunfuñar» y puede que el nombre «Mops» se comenzara a utilizar debido al aspecto arrugado y con el ceño fruncido de este perro.
En Francia, el nombre utilizado fue el de Carlino, en honor a un conocido actor del siglo XVIII famoso por su papel como Arlequín. Se cree que en Francia se utilizó y se sigue utilizando el nombre Carlino debido a la máscara negra de esta raza.
En España se le designó el nombre de Doguillo y se le conoce como Carlino o Pug.
