En cuanto a la parte de túnel, en el caso del articulado consiste en una sección de 90 cm de largo y 60 cm de diámetro, exactamente igual a la del túnel articulado normal. En el caso del túnel ciego fijo, consiste en una caja (con techo redondeado o no redondeado) de 90 cm de largo, 60 de alto y una anchura que puede estar entre 55 y 65 cm. Además, deberá de protegerse todas aquellas zonas en las que un perro pudiera golpearse.

¿Cual es la dificultad del tunel ciego? Pues que a los perros les gustan las cuevas, pero no tanto. Enfrentarse a no ver el final y tener que arrastrase por debajo de la lona es una cosa que un perro no hará por propia iniciativa. A Lía le costó un poco, hasta que dimos con el método adecuado. Rigel no entra en los túneles normales, como para convencerla de que estos son mejores.
Las penalizaciones en este caso son:
- Falta: Si el perro se queda a mitad del túnel, se le puede ayudar a salir, pero siempre cuando el juez nos haya dado permiso. Si no, habrémos provocado una falta.
- Rehuse: Pisar la lona si no es el obstáculo a realizar o bien, que el perro entre y salga por la entrada, sin haber conseguido cruzar al otro lado a través de la lona.
- Eliminación: Si el perro salta por encima de la parte rígida o articulada del tunel, el equipo quedará eliminado de la competición.
El problema que más comúnmente ocurre con el túnel ciego en las pruebas de Agility es que el perro se de la vuelta antes de entrar, o que directamente no entre. Si tu perro no está acostumbrado a pasar este obstáculo, has de saber que vas a perder mucho tiempo.
Fuente: domiren.com